¿Qué hacer en Kuching? Guía para visitar la capital de Sarawak

Kuching para nosotros fue una ciudad de descanso y una de las estadías más largas de todo el viaje por Asia; la recorrimos y la sentimos nuestra por más de 10 días, y aun así, no lo pensaríamos dos veces en volver.

Esta ciudad es la capital del estado de Sarawak, ubicado en la isla de Borneo, específicamente en el lado malayo. Borneo es una isla muy extensa (la tercera más grande del mundo) y su territorio es compartido entre tres países: Malasia, Indonesia y Brunéi.

Es una de las ciudades base para explorar las maravillas naturales que ofrece este lado del mundo y perderse en la selva más diversa del planeta, como lo contamos en nuestro post sobre el Borneo malasio.

Pero en la capital de Sarawak no todo es naturaleza; la ciudad es muy interesante, organizada, tranquila y agradable. Tiene un montón de sitios para explorar y una gastronomía maravillosa. Si estás planeando visitarla, te contamos qué hacer en Kuching, cómo llegar y qué comer.

¿Cómo llegar a Kuching?

La manera más fácil de llegar a Kuching es vía aérea. En nuestro caso, volamos primero hasta Kota Kinabalu (desde Manila, Filipinas) en el estado de Sabah en el mismo Borneo. Desde allí, cogimos un vuelo hasta Kuching de aproximadamente 1 hora y media de duración. La compañía low cost Air Asia ofrece muy buenos precios. También hay vuelos a Kuching desde Singapur y Kuala Lumpur.

Entrada al Chinatown de Kuching
Entrada al Chinatown de Kuching

¿Dónde dormir?

Kuching está plagada de hoteles, hostales y sitios para dormir de todo tipo. Nosotros, siguiendo la temática backpacker de nuestro viaje, escogimos la Marco Polo’s Guesthouse y pagamos alrededor de 13€ por noche en habitación doble privada y con baño compartido (precio del año 2016) y el desayuno estaba incluido.

Nuestra experiencia en la guesthouse fue muy buena. El personal fue muy amable, las habitaciones estaban limpias y eran bastante amplias. Tienen una pequeña terraza muy agradable donde sirven el desayuno todas las mañanas. La ubicación del hostal es inmejorable, en pleno barrio Chino, en la famosa Padungan Road.

¿Qué hacer?

Visitar museos: si algo tiene Kuching son museos. Algunos de los más interesantes son El Museo de Historia China, el de Sarawak y el Museo del Gato; todos son gratuitos.

Museo de Sarawak
Museo de Sarawak

Caminar por Chinatown: varias calles forman el barrio chino de Kuching. La Jalan Carpenter y Padungan Road son las más concurridas y están llenas de shophouses, casas coloniales y templos chinos.

Ir a los parques nacionales: una visita a Kuching no está completa si no se visita por lo menos un parque nacional. Puedes elegir entre el Parque Nacional Bako, el Parque Nacional de Kubah, la Reserva Natural de Matang o el Parque Nacional del Gunung Gading.

Parque Nacional Bako
Parque Nacional Bako

Navegar por el río: uno de los mayores atractivos de Kuching es el río Sarawak. Darse un paseo alrededor de este o navegarlo en una barca o tambang es una bonita experiencia y es el perfecto reflejo de ese carácter tranquilo que tiene la ciudad. Desde las orillas del río también se puede admirar el edificio de la Asamblea Estatal de Sarawak.

asamblea_Sarawak
Edificio de la Asamblea Estatal y el río Sarawak

Pasear por Little india: el barrio indio es pequeño pero consistente. Lleno de restaurantes, tiendas y coronado por una mezquita, es un buen sitio para explorar.

Tomar café en una de sus cafeterías: desde que llegamos a Kuching nos llamó la atención la cantidad de sitios para tomar un buen café. Todas las coffee shops están llenas de encanto y sirven productos de mucha calidad.

Visitar templos: como en toda ciudad asiática, visitar templos es una de las actividades primordiales. Kuching no es la excepción, ya que tiene algunos imperdibles como el templo hokkien “Hong San Si”.

Hong San Si Temple en Kuching
Hong San Si Temple

Disfrutar del arte callejero: las calles de Kuching están llenas de expresiones artísticas. Estate atento mientras caminas porque hay mucho street art de calidad;  algunos murales ya se han convertido en símbolo de la ciudad.

Street art en Kuching
Street art en Kuching

Por supuesto que no podía faltar un mural con un gato, para rendirle honor al nombre de la ciudad, Kuching, palabra malaya que en español significa justamente “gato”.

street art cat kuching

¿Qué comer en Kuching?

Sarawak Laksa

No puedes irte de la ciudad sin probar el famoso laksa. El laksa es una sopa de fideos bastante condimentada y que suele tener pollo y gambas. Otros ingredientes son la leche de coco y la hierba limón o lemongrass. Para nosotros es uno de los platos más ricos que probamos durante nueve meses de travesía por Asia. En Malasia existen dos tipos de laksa, el que se come en la isla de Penang que es base de pescado y el de Kuching (que también se encuentra en la ciudad de Malaca) al que le llaman Sarawak laksa. Si quieres saber más sobre este plato, puedes darte un paseo por nuestro post de Sabores de Malasia.

El mejor laksa que probamos en Kuching fue el del Lau Ya Keng Foodcourt en la Carpenter Street frente al templo Hiang Thian Siang Ti.

Laksa de Sarawak
Laksa de Sarawak

Fideos caseros en Noodle Descendents

Después de leer muchas reseñas de locales sobre este sitio, decidimos ir a probar sus noodles que resultaron ser espectaculares. El sitio es muy famoso en la ciudad y siempre está a reventar. Sin embargo, vale la pena esperar por una mesa en Noodle Descendents para poder degustar sus fideos caseros. El lugar está en el número 188 de Jalan Padungan.

Noodles en Noodle Descendents
Bol de noodles en uno de los lugares preferidos de los locales

Helado de azúcar de palma o gula melaka

Si por algo es famoso Malasia es por su azúcar de palma o gula melaka. Este tipo de azúcar, como su nombre bien lo dice, se extrae de la savia de la palmera datilera. Es un ingrediente clave en la cocina del país y se utiliza tanto para platos dulces como salados. En Kuching probamos un helado hecho a base de gula melaka y nos enamoramos. Es fresco y con un sabor muy característico. Además, te ayudará a combatir el calor sofocante de la ciudad.

Helado de azúcar de palma o gula melaka
Helado de azúcar de palma o gula melaka

Como ves, sobran las razones para visitar la ciudad de Kuching en pleno Borneo malasio. Te quedarás con ganas de más después de recorrerla.

 

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Datos prácticos para visitar las Cameron Highlands

Si visitas Malasia no puedes perderte una excursión por las frescas y verdes Cameron Highlands, unas hermosas plantaciones de té que en  nada se parecen a las ruidosas y modernas ciudades malayas.

Las plantaciones se encuentran en la zona montañosa más extensa que tiene Malasia, y visitarlas no solo te servirá para respirar aire puro, sino para disfrutar de unas vistas incomparables, entender un poco más sobre el cultivo de la planta del té, ver a sus trabajadores y acercarte a la cultura del país.

Cameron Highlands
@tortoluis documentando el paisaje

Además, en los alrededores de las plantaciones, podrás darte un banquete de naturaleza, ya que el lugar está lleno de jardines botánicos, granjas de mariposas, fábricas de miel y cultivos de frutas y hortalizas.

A continuación te dejamos con algunos datos prácticos para visitar las Cameron Highlands:

¿Cómo llegar a Cameron Highlands?

La mayoría de viajeros utiliza Ipoh como ciudad base para su excursión a las Cameron. Es un recorrido de aproximadamente 2 horas en coche o autobús por una carretera llena de curvas pero con paisajes ideales.

Nosotros, sin embargo, no llegamos a Cameron Highlands desde Ipoh sino desde Georgetown (una de nuestras ciudades favoritas de todo el Sudeste Asiático) y fueron unas 5 horas de viaje. Una de las paradas de nuestro autobús fue en Ipoh, así que vale la pena quedarse allí, ver la ciudad y luego seguir el camino hacia las plantaciones. De esta manera el viaje se hace menos largo y más placentero, ya que Ipoh es una ciudad digna de conocer.

El precio del billete de autobús desde Georgetown hasta Cameron Highlands (en el 2016) fue de 45 MYR por persona.

¿Dónde dormir?

Existen dos pueblos base para explorar esta zona montañosa: Tanah Rata y Brinchang. En esas dos zonas es donde se concentran la mayoría de los hospedajes. Nosotros decidimos quedarnos en Tanah Rata y escogimos el Daniels’ Travellers Lodge http://www.daniels.cameronhighlands.com/ un hostal mochilero muy sencillo pero con todo lo necesario. Lo mejor del sitio es la vegetación que lo rodea y la paz que se respira. Tomarse un té en la sala común, después de llegar de una larga caminata, con la temperatura fresca y rodeado de flores fue sin duda una bonita experiencia.

¿Qué hacer?

Como ya hemos dicho antes, el principal reclamo en las Cameron Highlands son las plantaciones de té. Pero también están los trails en la selva, las visitas a jardines de flores, granjas de fresas, etc.

Plantaciones de té: nosotros cogimos un taxi desde Tanah Rata hasta el comienzo del camino que lleva a las plantaciones de té Boh. Desde ese punto fueron un par de horas de camino pero no nos arrepentimos, porque de esa manera anduvimos a nuestro ritmo, haciendo paradas donde queríamos y sin tanta prisa. Sin embargo, hay muchas maneras de llegar, bien sea alquilando una moto o a través de las pequeñas agencias que ofrecen transporte hasta las plantaciones.

Disfrutar de una taza de té: estando en las Cameron sería un pecado no probar el té. Así no seas muy fan de la bebida, te recomendamos que le des una oportunidad; no todos los días se puede tomar un té de calidad y producido de forma local. Además, es una manera de apoyar a sus agricultores y productores.

Té Boh en Cameron Highlands
Té Boh en Cameron Highlands

Trails: existen varias rutas oficiales para hacer alrededor de la jungla. En todos los hoteles suelen dar mucha información y te ofrecen mapas, folletos y todo lo que necesites saber para hacer las excursiones. El trail que nosotros escogimos fue el número 4; es de los más sencillos y cortos.

Trails en Cameron Highlands
Explorando la jungla malaya

Visitar granjas de mariposas: hay varias de dónde escoger, la entrada suele costar unos pocos Ringgit y valen mucho la pena. Además de maravillarte con cientos de especies de mariposas que no podrías admirar fácilmente en otros lugares, podrás ver flores increíbles  e insectos de la zona.

mariposas en Cameron Highlands

En definitiva, las montañas de Cameron Highlands son el lugar perfecto para conectar con la naturaleza y disfrutar de la gran diversidad que ofrece este país del sudeste de Asia, tomarse un respiro de las agitadas ciudades malayas y deleitarse con el verde espléndido que solo puede ofrecer el trópico.

Sembradíos de flores
Sembradíos de flores

Si quieres hacer un recorrido visual más amplio por esta verde zona de Malasia, puedes hacerlo visitando nuestra ruta gráfica por Cameron Highlands.

 

Visitar Singapur con bajo presupuesto

Para nadie es un secreto que Singapur es uno de los países más caros del mundo. Sin embargo, cuando se recorre el Sudeste Asiático con bajo presupuesto es casi imposible no visitarlo, ya que está en medio de cualquier ruta natural que se haga por este lado del mundo. Comparte frontera con Malasia y, a pesar de que este último es un país bastante barato, su vecino es casi tan caro como cualquier país de Europa.

Pero siempre existen formas de abaratar costes para lograr visitar un lugar y Singapur no es la excepción. De hecho, este pequeño país tiene algunas ventajas que te ayudarán a que tu presupuesto no se dispare.

He aquí algunas recomendaciones para visitar Singapur con bajo presupuesto:

  1. Llegar a Singapur: volar hasta Singapur puede que no sea muy costoso gracias al gran número de vuelos low cost que existen hoy en día. Sin embargo, si estás haciendo una ruta por el sudeste de Asia, hay una manera aún más barata de llegar y es hacerlo por tierra. Desde varias ciudades de Malasia salen continuamente buses hacia el país. Desde Kuala Lumpur son unas 5 horas de viaje y los buses suelen ser bastante cómodos. Si llegas por vía aérea, puedes tomar el metro desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad; es rápido, cómodo y económico.
  1. Estadía: la mayoría de hoteles en Singapur son costosos pero siempre existen otras opciones. Están los hostels en donde puedes compartir habitación con otros viajeros. Mientras más camas haya en el dormitorio, menos pagarás. Seguramente el precio en un hostel de Singapur será un poco más elevado que en cualquier otro país cercano pero, todo hay que decirlo, los estándares de calidad son mucho más altos en este país. En Singapur todo es mucho más limpio, organizado y cuidado que en el resto de países del sudeste de Asia, por lo que si pagas un poco más, igual notarás la diferencia. Además, una buena táctica es buscar hostales que te incluyan el desayuno, así te ahorrarás una comida y tendrás una cosa menos que organizar. Otras opciones en cuanto a estadía son utilizar Airbnb o hacer Couchsurfing.

Nosotros elegimos uno de los hostales de la cadena 5 FootWayInn y pagamos alrededor de 13,50€ la noche por persona en una habitación compartida de 4 huéspedes, la cual al final, fue prácticamente privada porque nuestras camas estaban separadas de las otras 2 por una puerta. La ubicación no podía ser mejor, justo frente al Chinatown.

Desayuno en el hostal de Singapur
Desayuno en el hostal
Vistas desde el hostal en Singapur
Vistas desde el hostal
  1. Transporte: Singapur es un país pequeñísimo y esto juega mucho en favor de nuestro presupuesto. No necesitarás hacer grandes desplazamientos (algo en lo que suele irse mucha parte del dinero cuando se viaja) y la mayoría de los puntos de interés están concentrados en una misma zona. Tendrás que caminar algunos kilómetros, pero es la mejor manera de conocer cualquier lugar. También está el metro, y aunque no es caro, si lo usas lo menos posible, al final las cuentas cuadrarán más y créeme, en Singapur si algo vale la pena hacer es ¡caminar!
  1. Comida: comer comida local en cualquier país siempre será, no solo la opción más barata, sino la mejor manera de conocer la cultura. En Singapur, comer platos locales es muy económico. En el barrio chino, por ejemplo, hay un food court (de esos que les encantan a los asiáticos ¡y a nosotros!) donde puedes comer por 5 dólares singapurenses. También hay muchos restaurantes del famoso chicken rice o sitios de murtabak que no atacarán a tu bolsillo.
El famoso chicken rice de Singapur
El famoso y barato “chicken rice” de Singapur
  1. Lugares de interés: si bien Singapur está lleno de sitios a los que hay que pagar por entrar (como museos, parques, etc), también está plagado de sitios gratuitos. Los Gardens by the Bay, un sitio de visita obligada, son prácticamente gratuitos, es decir, solo tienes que pagar para acceder a ciertos lugares como los invernaderos “Flower Dome” o “Cloud Forest”. Sin embargo, todo el parque se puede recorrer completamente gratis. Si te gusta la arquitectura, te darás un banquete excepcional sin tener que gastarte ni un centavo; puedes entrar a hoteles, centros comerciales, auditorios de música, atravesar puentes, admirar la bahía y visitar templos. Recuerda que caminar siempre será gratis y es la mejor manera de disfrutar una ciudad.
Espectaculares edificios en los Gardens by the Bay
Espectaculares edificios en los Gardens by the Bay
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El complejo Marina Bay Sands desde los Jardines
Interior del Buddha Tooth Relic Temple
Interior del Buddha Tooth Relic Temple

Si aún te quedan dudas, puedes darte un paseo por la ruta gráfica de Singapur y sus luces y seguro terminarás convenciéndote de cuánto vale la pena visitar este pequeño gran país.

Battambang: una joya de la Camboya rural

Cuando hablamos de Camboya lo primero que invade nuestra mente es Angkor, y no es de extrañar; pero este territorio asiático es mucho más que templos antiguos y ciudades abarrotadas de turistas en búsqueda de cerveza barata y platos de curry. Basta con salir un poco de su capital Phnom Penh y de la ruidosa Siem Reap para darse cuenta que Camboya esconde en su interior auténticas maravillas naturales, gente hospitalaria y mucha historia.

Battambang fue sin duda la joya de nuestro paso por este país. Esta ciudad ubicada al noreste, muy cerca de la frontera con Tailandia, es la muestra perfecta de la Camboya rural y auténtica. A pesar de ser conocida entre los viajeros, no todos los que visitan el país llegan a ella, lo que la hace un poco más amable.

La ciudad es perfecta para conocer a fondo sobre la historia de los brutales y bárbaros Jemeres Rojos, perderse en sus arrozales vastos y tranquilos, visitar cuevas misteriosas, observar la fauna rabiosa y ver cómo lagos y ríos dan vida a un país grandioso. No podemos olvidarnos de la comida, que a pesar de sus fuertes similitudes con la tailandesa, tiene su carácter propio y te seduce apenas la pruebas.

Battambang nos mostró parte de la esencia camboyana de diversas maneras:

  1. Nos emocionamos con el verde de sus arrozales, los atravesamos a bordo de un tuk tuk mientras nos llenábamos de polvo la cara y las sonrisas.

Arrozales en Battambang, Camboya

  1. Aprendimos el proceso artesanal a través del cual se fabrica el papel de arroz comestible, ese que sirve de ingrediente principal para uno de nuestros platos favoritos de todo Asia: los rollitos de primavera frescos o spring rolls, rellenos de cerdo, vegetales, hierbas, brotes de soja y acompañados de salsa de cacahuetes.
Rollitos frescos o spring rolls de papel de arroz
Rollitos frescos o spring rolls de papel de arroz
Fábrica artesanal de papel de arroz comestible
Fábrica artesanal de papel de arroz comestible
Dándole forma al papel de arroz
Dándole forma al papel de arroz
El papel secándose al aire
El papel secándose al aire
Una lámina de papel de arroz comestible recién hecha
Una lámina de papel de arroz recién hecha
  1. Vimos volar a cientos de miles de murciélagos a la hora del atardecer mientras salían de su cueva. Fue un encuentro cercano con la magia de la naturaleza, a pesar de estar en una ciudad. Ese sonido y la enorme cantidad de animalitos haciendo figuras en el cielo será, sin duda, algo difícil de olvidar.
Murciélagos en Battambang, Camboya
Los murciélagos justo después de salir de su cueva

Murciélagos en Battambang, Camboya

  1. Pero no solo vimos a los diminutos murciélagos salir de su cueva. También vimos muy de cerca a los famosos zorros voladores o murciélagos de la fruta, quienes son los más grandes de su especie, llegando a tener hasta 2 metros de longitud. Nos quedamos perplejos, allí debajo del árbol, admirando su magnitud, su color negro intenso y chirrido agudo.
Zorros voladores o murciélagos de la fruta
Zorros voladores, los murciélagos más grandes del mundo
  1. Subimos montañas empinadas para ver templos y pagodas budistas en lo alto y acabar con vistas de un valle verde que cortaban la respiración.

Vistas del valle en Battambang, Camboya

  1. Atravesamos puentes de infarto, con el paso lento y dudoso, mientras mirábamos atónitos cómo los motorizados lo cruzaban sin piedad alguna. Fuimos testigos de cómo el agua es primordial para el desarrollo de toda una comunidad, utilizándola como fuente de vida y medio de transporte.

Vistas del lago Tonlé Sap en Battambang

Vistas del lago Tonlé Sap en Battambang

  1. Visitamos lugares que no han debido existir nunca, pero que lamentablemente existieron. Lugares que aunque hubiesen sido derribados, nunca podrán irse del todo de las memorias y corazones de quienes vivieron la barbarie causada por los Jemeres Rojos.
Monumento a las víctimas del genocidio de los Jemeres Rojos
Monumento a las víctimas

A pesar de ser una visita cruda, creemos que es imprescindible vivirlo de cerca y no dejar nunca de lado esa parte de la historia. Hay que hacerse eco de sucesos tan terribles para evitar que se vuelvan a repetir. Acercarse a la gente y escuchar de primera mano sus historias. No olvidar nunca que para entender el presente hay que echar un vistazo al pasado.

  1. También aprendimos a hacer vino de arroz artesanal y arrugamos un poco la cara al probarlo. No es fácil engullir tanto alcohol a tempranas horas de la mañana 😉
Probando el vino de arroz
Probando el vino de arroz
  1. Entramos a una casa de familia que fabrica manualmente fideos de arroz y luchamos con las ganas de no meterle la mano a ese cuenco de fideos frescos y perfectos.
Fideos de arroz recién hechos
Fideos de arroz recién hechos
  1. Nos enamoramos de la hospitalidad de su gente y de esa dueña de una guesthouse de ensueño, que se desvivía por mostrarnos su cultura a través de la comida, ofreciéndonos un desayuno casero distinto cada día y que iban cargados, no solo de ingredientes frescos, sino de todo el amor y dedicación que sienten los camboyanos al recibirte en sus casas.
Desayuno camboyano en la guesthouse
Desayuno camboyano en la guesthouse
  1. Nos detuvimos a orillas del camino para probar un snack delicioso y típico camboyano: arroz dulce con judías negras cocido dentro de una caña de bambú.
Bamboo rice en Camboya
Las cañas de bambú donde se cocina el arroz

Bamboo rice en Camboya

Y fue así como quedamos prendados de una Camboya autóctona, genuina, con sus paisajes vírgenes, gente luchadora y belleza inspiradora. Si visitas un lugar, no dudes nunca en desviarte de las rutas preestablecidas y atrévete a mirar de cerca eso que solo unos pocos logran ver.

 

 

Una visita a Angkor: ¿sueño o realidad?

Si estoy soñando, solo pido que por favor, no me despierten. Visitar la ciudad antigua de Angkor es una de esas experiencias que mientras la vives, no sabes si estás realmente despierto. Será por esas tantas veces que viste fotos, que escuchaste historias, o por lo mucho que llegaste a idealizar el lugar.

Lo cierto es que, soñando o no, llegamos a Siem Reap, la ciudad base para visitar a la que llaman la octava maravilla del mundo. Ese sitio que alberga montones de joyas arquitectónicas, ese lugar que te hace sentir minúsculo ante tanta monumentalidad, esa ciudad donde las piedras puestas por el hombre se entremezclan con la selva profunda.

Fue una bicicleta que chirriaba la que nos sirvió de transporte. Recorrimos unos cuantos kilómetros desde la caótica Siem Reap hasta encontrarnos con la paz de Angkor. En el camino de tierra rojiza, rodeados de árboles gigantes que regalaban sombra, íbamos sintiendo el aire fresco, ese que sopla justo antes del amanecer.

Mientras el cielo se iba tornando de color rosa, íbamos serpenteando la ruta entre mariposas, esquivando a las más veloces, persiguiendo sin éxito a las más coloridas y disfrutando de las más extrovertidas que alcanzaban a posarse sobre nosotros para acompañarnos por unos segundos.

Acelerábamos el paso para que el sol no nos ganara la carrera y poder posarnos frente al majestuoso Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo, y presenciar el amanecer. Con el sol ya iluminando, nos perdimos por los pasillos de ese gigante y contemplamos sus jardines llenos de flores de loto y enormes hojas.

Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo
Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo

También nos deslumbramos con los muchos rostros que parecen vigilar toda la ciudad antigua desde el maravilloso Templo Bayón. Sus tallas perfectas, sus torres intimidantes y su geometría exacta nos dejaron atónitos. Salimos de él, mirando muchas veces atrás para que no se nos olvide semejante estampa. Seguimos el recorrido, compartiendo camino con monos hambrientos que se posan a las orillas de la carretera esperando cazar algo para llevarse a la boca.

Templo Bayón
Templo Bayón

Templo Bayón en Angkor

Miraba los árboles del camino, tratando de contar los metros hacia arriba pero se hacía imposible, algunos se perdían de vista. Tenía miedo de que cualquiera pudiese despertarme y perderme para siempre esa experiencia liberadora de pedalear por un lugar indescriptible.

Parte del majestuoso Angkor Wat
Parte del majestuoso Angkor Wat

Llegamos al Preah Khan, donde nos damos cuenta cómo Angkor es la muestra fehaciente de que la vida siempre encuentra una manera de surgir. La fuerza de la naturaleza y su poderío por encima del hombre se muestra a la perfección en este terreno invadido por árboles centenarios, que no dudaron ni un segundo en abrirse paso entre edificios. Hay evidencia del paso del tiempo sobre cada piedra que ha cambiado de color, o que ha sido invadida por el liquen; sobre cada larga raíz que necesitó más de cien años para alcanzar su tamaño o para rodear lo que fuese que se encontrara a su paso.

Templo Preah Khan
Templo Preah Khan

Templo Preah Khan

Visitar esta maravilla del mundo antiguo puede ser físicamente agotador, sobre todo si se escoge hacerlo en bicicleta, la manera más ecológica y a mi parecer, más interesante. Pero ni el cansancio de los 20 kms recorridos en un día, ni los 35 grados de temperatura, ni los cientos de escalones templo arriba podrán opacar la experiencia de ver con tus propios ojos uno de los lugares más extraordinarios del mundo.

Camino a Angkor

Toca regresar, mañana será otro día y siempre habrá más templos por ver. Volvemos por el mismo camino, ese que nos saludó muy temprano en la mañana con mariposas y pájaros cantarines. Esta vez son los niños que vuelven del colegio en sus bicicletas, algunos te saludan, otros te retan a pedalear más rápido que ellos; no es hasta que uno de ellos te grita un “hello” que te das cuenta de lo despierto que estás, que no ha sido un sueño, que estuviste en Angkor y que no hay peligro, nadie podrá despertarte.

Angkor, Camboya

Ruta gráfica: Singapur y sus luces

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y en Singapur esta premisa se cumple a rajatabla. Es imposible negar lo fotogénico que es este país, y de noche, cuando miles de luces se encienden, brilla aún más. Se hace difícil transmitir la grandeza y belleza de los paisajes, pero hicimos nuestro mejor intento para capturar algunos de los momentos más bonitos de Singapur de noche. 

Skyline de Singapur
Skyline de Singapur

Skyline de Singapur

Gardens by the Bay de noche
Gardens by the Bay de noche
Gardens by the Bay de noche
Los impresionantes edificios “Cloud Forest” y “Flower Dome”
Teatros de la Bahía en Singapur
Teatros de la Bahía

Singapur de noche

Parte del skyline de Singapur
Parte del skyline de Singapur

Parte del skyline de Singapur

Parte del skyline de Singapur
El Museo de Arte y Ciencias al fondo

Parte del skyline de Singapur

Parte del skyline de Singapur
El gran complejo Marina Bay Sands de noche

 

Nota: todas las fotos publicadas en este blog son propiedad de lamochilainfame.com. Si quieres hacer uso de alguna de ellas, por favor, ponte en contacto con nosotros.

 

Guía práctica sobre Gili Air

Le declaramos nuestro amor a Gili Air apenas llegar. Fue para nosotros una isla especial, tanto así, que le dedicamos un post entero que puedes leer aquí: Gili Air: la isla soñada.

Pasamos 10 días en este pequeñísimo pedazo de tierra que, junto a Trawangan y Meno, forma parte de las islas Gili en Indonesia. Te dejamos una guía práctica por si quieres ser feliz, como nosotros, en este hermoso paraíso.

Playa de Gili Air en Indonesia
Una de las playas de Gili Air

¿Cómo llegar a Gili Air?

Estuvimos en 2 oportunidades en Air y en ambas llegamos desde sitios distintos.

Desde Bali:

La primera vez lo hicimos desde Ubud, Bali. Nos fuimos a una de las muchas agencias que hay en todo Ubud y acordamos un precio de 300.000 IDR por persona que incluía el transporte en van desde nuestro hospedaje hasta el muelle en Padang Bai y el fast boat de la compañía Ekajaya hasta Air.

Escoger la compañía de ferry no fue nada fácil. Leímos todo tipo de reseñas tanto en Internet como en la guía de Lonely Planet, quienes recomiendan a la empresa Scoot. Después de pensarlo mucho, nos decidimos por Ekajaya ya que no era ni la más barata pero tampoco la más costosa (los precios de Scoot, por ejemplo, doblan a los de otras compañías).

En general la experiencia en este primer recorrido fue bastante buena. Salimos a tiempo, el barco se movió bastante poco e íbamos muy cómodos en el compartimiento de aire acondicionado. El viaje duró menos de 2 horas desde Padang Bai.

Desde Lombok:

La segunda vez que estuvimos en Air llegamos a la isla desde Lombok, específicamente desde la zona de Kuta. Aquí hicimos lo mismo que en Ubud, comparamos precios entre las muchas agencias que hay y nos decidimos por la que mejor espina nos daba. La verdad, todas las agencias ofrecen lo mismo, solo que algunas inflan más los precios que otras. Al final pagamos 120.000 IDR por persona que incluía el transporte desde el alojamiento hasta el muelle (1 hora y media de viaje) y el slow boat o shuttle boat que te cruza hasta la isla y el recorrido es de unos 20 minutos.

Una vez en Gili Air, si tu alojamiento no está cerca del muelle, puedes optar por un cidomo (coches tirados por caballos) que son el único medio de transporte permitido en las Gili, aunque yo personalmente no lo haría. Al parecer estos caballos son tratados con crueldad la mayoría de las veces y nos negamos rotundamente a apoyar cualquier tipo de maltrato animal. Así que siempre puedes caminar; las distancias en Air son cortas, además es gratis y bueno para la salud 🙂

¿Dónde dormir en Gili Air?

La isla es pequeña, sin embargo, hay muchísima oferta de alojamiento. Los que están a primera línea de playa, como siempre, serán los más costosos. Si buscas hospedaje barato, trata de irte hacia el centro de la isla, alejado de la playa. Encontrarás muchas homestay con precios razonables.

Nosotros nos alojamos en el Sayang Mama Inn, que si bien no es el más barato de la zona, nos dejó encantados. Encontramos una oferta a través de booking.com con la cual pagamos 15€ por noche en habitación doble privada con aire acondicionado. Además, tenía un buen desayuno incluido y puedes usar la súper piscina del resort de al lado, ya que son los mismos dueños.

¿Dónde comer en Gili Air?

A orilla de playa encontrarás muchas opciones para comer, aunque no serán las más baratas. La gran mayoría de los locales a pie de playa ofrecen comida más occidental. Si lo que buscas es comer comida local a buen precio, te recomendamos el Warung Yahuuut. Fue, sin duda, nuestro favorito; la comida es deliciosa, las raciones generosas y los precios imbatibles. Está en el centro de la isla y aunque no está al lado de la playa, vale mucho la pena. Si en cambio quieres comer con vistas al mar y aun así cuidar el presupuesto puedes ir al Warung Sasak, con precios razonables y a orillas de la playa.

Vistas de Gili Air
Las vistas desde uno de los restaurantes a pie de playa

¿Qué hacer en Gili Air?

Si relajarte y bañarte en aguas cristalinas no es suficiente para ti, en Gili Air puedes hacer muchas más cosas como:

  • Snorkel para ver tortugas (hay un alquiler de snorkel en cada esquina)
  • Caminar por toda la orilla de la playa y darle la vuelta a la isla. Se tarda aproximadamente 1 hora.
  • Si lo tuyo no es caminar, puedes alquilar una bicicleta.
  • Disfrutar de los increíbles atardeceres con vistas al Monte Agung en Bali.
  • Maravillarte con la fauna marina que sale a flote cuando baja la marea por las tardes. Si estás de suerte y atento podrás ver estrellas marinas, anémonas, erizos y mucho más.
  • Ir a algún bar cerca de la playa, tomarte una cerveza y bailar al ritmo de la música que pinchan los DJs.
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Los atardeceres son especiales en Gili Air
Vistas del Monte Agung desde Gili Air
Vistas del Monte Agung desde Gili Air