Tailandia: vivir la saturación

Mucho se ha hablado y se seguirá hablando de Tailandia. Es un país turístico por excelencia, pero afortunadamente, cada viajero, cada turista, cada visitante es único y así mismo lo es su experiencia. Nosotros hemos venido a vivir el país a nuestra manera, dejándonos empapar de todo aquello que esta esquina del mundo quiera lanzarnos.

Postales de Tailandia
Tailandia inspira

Tailandia no es solo historia y religión. Tailandia es saturación de colores, aromas, sensaciones. El sentido de la estética existente en este país es apabullante. Prestar atención al más mínimo detalle aquí es una regla, que la aplican desde la señora que vende dulces en su humilde puesto callejero, hasta los restaurantes más elegantes.

Wat Phan Tao, uno de los templos más bellos de Chiang Mai
Wat Phan Tao, uno de los templos más bellos de Chiang Mai

Bangkok, Tailandia

En Tailandia se siente la fascinación por el color en cada esquina. Telas con estampados vibrantes, flores con tonos que te dejan helado. Aquí, todo parece que ha sido pasado por un filtro de color. Al fin y al cabo, si algo tiene el trópico, es su bondad a la hora de regalar diversidad, naturaleza y luz.

Orquídeas tailandesas
Detenerse a ver las flores siempre es buena idea

La dedicación mostrada por el tailandés en cada diseño, en cada patrón, en cada mural de cada templo te habla de su carácter. El cuidado de las líneas, de los materiales, de las formas, hace que viajar por este país sea un shot de energía para la mente y el espíritu.

Interiores de un templo en Bangkok
Interiores de un templo en Bangkok

No es de extrañar que el arte forme parte esencial de la cultura cuando la naturaleza que rodea al país es ferozmente bella. El tratar de imitarla siempre da paso a un gran abanico artístico que el tailandés bien ha sabido preservar.  Aquí la espiritualidad y la madre tierra se convierten en una musa perfecta.

Playa en Krabi Tailandia
Railay, Krabi

Aquí hasta el más dormido encuentra inspiración, ya sea viendo, oliendo o sintiendo; hay miles de maneras de dejarse llevar. Si algo me ha enseñado mi paso por este verde país, es a entregarme. Sentir cómo cruje una masa frita rellena de cerdo, cómo te enfría la sien el smoothie de mango o cómo se te eriza la piel con la acidez del tamarindo; los sabores de Tailandia nublan la mente. Oler las flores, caminar las calles más recónditas, sonreírle a todos ya que seguro alguno, o más de uno, te devolverá la sonrisa.

Colores de Tailandia
Colores de Tailandia

No importa si no eres una persona de fe, admirar cómo cada tailandés vive la suya es sinónimo de respeto. Es darte cuenta que cada ser humano vive con su verdad y nadie debe juzgarla.  Abrirse a todos los dioses venerados, observar que la fe, aunque no la veamos o la sintamos, para muchos, sí que puede mover montañas.

Ayutthaya Tailandia
La antigua ciudad de Ayutthaya
Gran Buda reclinado en Wat Pho, Bangkok
Gran Buda reclinado en Wat Pho, Bangkok

Tailandia para mí siempre será ese trópico abarrotado de arte budista y con monos viviendo a sus anchas, ese primer contacto con este continente asiático tan ansiado por años; ese paseo mágico entre elegancia, tradición y religión. La intensidad de este país se te queda plasmada en la mente, en la piel, en el corazón. Estando aquí eres testigo de cómo todo lo que nos rodea proyecta color cuando le da la luz. El color es sinónimo de movimiento, de encanto, de vida. Y si algo tiene el Reino de Siam, es eso, mucha vida.

Monos en Railay
Monos libres por las playas de Railay

Pagoda en templo de Chiang Mai, Tailandia

 

Trang: inmersión en la cultura tailandesa

Si algo bueno tiene emprender un viaje largo, es la oportunidad de poder ver todos los escenarios posibles: lugares turísticos, paisajes de postal, ciudades caóticas, pueblos olvidados.

Trang, en Tailandia, es conocida por ser una ciudad de paso. Nadie le dedica más de un par de días ya que no tiene grandes atractivos turísticos. A nosotros esta urbe nos sorprendió cansados y con necesidad de hacer una pausa, así que permanecimos allí más días de los que cualquiera pudiese otorgarle.

Creemos que las oportunidades que se presentan tienen todas una razón de ser y nuestra estadía en Trang no fue la excepción. Recordaremos esos días como los más auténticos y tranquilos que tuvimos en Tailandia.

En esta ciudad del sur del país, caminamos despacio, nos detuvimos a admirar todo lo que nos rodeaba sin ningún tipo de prisa. Tratamos de entender más a fondo cómo vive el tailandés. Nos costó mucho comunicarnos, eso sí, pero qué bien se sintió.

Al pasar más de una semana en un mismo lugar, te vas acostumbrando a él y comienzas a tener rutinas simples. Caminábamos todos los días por las mismas calles, reconociendo a los perritos del vecindario, siendo testigo del cambio de las flores y hasta saludando a todo el que pasaba.

El estar lejos del caos turístico, tomarse los días con calma y tener tiempo para observar, te permite tener momentos como estos, que se grabaron a fuego en nuestra memoria:

  • Como ese desayuno típico tailandés en el cual descubrimos una salsa dulce de coco alucinante y un ice coffee increíble…

Desayuno típico del sur de Tailandia

  • Pasear por los mercados sin ver a un solo turista, poder maravillarnos con la frescura de los noodles, los vegetales, el pescado y probar por primera vez la jackfruit, la fruta más grande del mundo.

Mercado en Tailandia

  • Hablar con vendedores del mercado y probar, gracias a ellos, un dulce de coco típico y descubrir que empezaría a formar parte de nuestra lista de dulces favoritos.
Dodol: especie de caramelo gomoso con sabor a coco
Dodol: especie de caramelo gomoso con sabor a coco
  • Comer todos los días en el mismo restaurante, sirviéndonos de las fotos de los platos pegadas en la pared, era una aventura. No olvidaré nunca los almuerzos allí, moviendo la cabeza, los dedos y todo lo que pudiésemos para decirle a la cocinera lo bueno que estaba todo. Al final, ella aprendió algunas palabras en inglés y nosotros algunas en tailandés.

Restaurante típico tailandés

  • Hacer de la calle tu propio jardín por unos días y seguir de cerca el cambio de esta belleza, fue una de nuestras experiencias favoritas
Flor de loto color rosa
Flor de loto
  • Contemplar atardeceres desde el balcón del que fue nuestro hogar por varios días, se convirtió en una rutina de belleza imbatible.

Atardecer en Trang, Tailandia

Atardecer en Tailandia

En Trang no visitamos monumentos históricos, ni vimos paraísos naturales, ni museos, ni paisajes de ensueño; pero nos zambullimos en la cultura tailandesa y vivimos su día a día, sin ser bombardeados por oficinas de turismo ni taxistas insistentes. Nos llevamos con nosotros esas sonrisas, esos días lentos y necesarios, esa sensación rara de estar en una ciudad que nadie visita pero la sientes tuya y tan bonita e interesante como cualquier otra que figure en la guía de viajes.

Árbol floral en Trang

 

Playas de Tailandia

Tailandia es un paraíso para los amantes del mar. En esta ruta gráfica, nos damos un paseo por algunas de las increíbles playas que nos ofrece este maravilloso país.

Koh Tao, Surat Thani

Aow Leuk Bay Koh Tao Tailandia

Aow Leuk Bay

 

Freedom beach Koh Tao

Freedom Beach

 

Sairee Beach Koh Tao

Sairee Beach Koh Tao

Sairee Beach

 

 

Shark Bay Koh Tao

Shark Bay

 

Taa Toh Lagoon Koh Tao

taatoh_lagoon_koh_tao

Taa Toh Lagoon

 

 

Koh Phangang o  Koh Pha Ngan, Surat Thani

Ban Kai Beach Koh Phangan

Ban Khai Beach

 

Haad Rin Nok en Koh Phangan

Haad Rin Nok 

 

Chaloklum Bay Koh Phangan

@tortoluis en Chaloklum Bay
@tortoluis en la paradisíaca Chaloklum Bay

Chaloklum Bay en Koh Phangan

Chaloklum Bay

 

 

Península de Railay

Phra nang beach en Railay

Phra nang beach Railay

Phra Nang Beach

 

Playas de Tailandia. Railay Beach

Railay Beach

 

 

Koh Lanta, Krabi

Khlong Khong Beach

Khlong Khong Beach

Khlong Khong Beach

 

Long Beach Koh Lanta

Phra Ae Beach o Long Beach

 

Khlong Nin Beach Koh Lanta

Khlong Nin Beach

 

 

Nota: todas las fotos publicadas en este blog son propiedad de lamochilainfame.com. Si quieres hacer uso de alguna de ellas, por favor, ponte en contacto con nosotros.

 

Un paseo por las frutas del Sudeste Asiático

Visitar el Sudeste Asiático y no comer frutas es como no haber estado allí nunca. El trópico es generoso y lo demuestra produciendo cientos de frutas increíbles. Desde Tailandia hasta Filipinas, de este lado del mundo las frutas invaden las calles, los mercados, las playas y los patios traseros de las casas.

Durante nuestro recorrido por los países del sur de Asia, hemos tenido la oportunidad de probar muchas frutas por primera vez, pero también, nos hemos reencontrado con algunas de las frutas tropicales que tanto extrañábamos y con las cuales crecimos en Venezuela.

Las frutas son parte fundamental de la dieta en este lado del mundo. A diferencia de los países europeos, los lugareños parecieran no comerlas porque las saben sanas y buenas para el organismo, sino porque los árboles no dejan de producirlas y aquí, como se hacía antaño, se come lo que la tierra da. Aquí, la gente no busca las frutas sino que ellas te encuentran a ti.

Para nosotros ha sido un verdadero placer encontrar tantos manjares de la naturaleza. Nos maravillamos con la variedad y los sabores tan intensos, y a veces, hasta indescriptibles.

Estas son algunas de las frutas del Sudeste Asiático que hemos probado por primera vez y nos cautivaron, no solo por su sabor, sino por su aspecto.

Rambután

A primera vista, esta fruta enamora. Su estética es insuperable y pareciera sacada de una tienda de diseño. Es de un rojo intenso por fuera, con una especie de hebras que se asemejan a un cabello alborotado. Su piel es más suave de lo que parece y, al contrario de lo que pensamos la primera vez que la vimos, no hace daño al tocarla. Al abrirla, su carne es blanca y firme, jugosa y de sabor ligero pero muy dulce.

Rambután

En Indonesia, los árboles de rambután abundan y se les puede ver muy fácilmente en ciudades y pueblos.

Árbol de rambután

Rambután en racimo
Racimo de rambután
Rambután por dentro
El rambután por dentro

Longan

También se le conoce como “ojo de dragón” por el aspecto que tiene al partirlo a la mitad. Tiene un sabor muy refrescante que nos recordó al melón. La carne es muy parecida en textura a la del rambután. En Venezuela, crecimos comiendo una fruta que se llama mamón (o mamoncillo en otros países latinoamericanos). Al ver el longán inmediatamente nos acordamos de éste a pesar de ser de colores distintos. La textura de su piel y la manera de abrirlo para sacar la carne interior es exactamente igual a la del mamón. Sin embargo, al probarlo notamos que no tienen nada que ver.

Racimo de longán
Racimo de longan
Longan sin piel
El fruto sin la piel
longan u ojo de dragón
Cuando se parte a la mitad parece un “ojo de dragón”

Mangostán

También conocido como mangosteen en inglés o mangostino en Colombia, es la reina de las frutas, o por lo menos eso afirman los tailandeses.  Es, sin duda, una de nuestras favoritas por su sabor intenso, ácido y dulce a la vez. Cuando se abre por la mitad, aparecen unos gajos blancos con una carne muy blandita. No se nos parece a nada que hayamos probado antes. Estéticamente también es muy bonita, ya que su piel es violeta por fuera, pero por dentro es de un rojo intenso que contrasta con lo blanco del fruto.

Mangostán
Así luce por fuera

Mangosteen

Malla de mangostino
Mangostán de Indonesia

Rambai

En aspecto se parece al longan, ambos son redondos, con un color entre amarillo y marrón y vienen en racimos. Sin embargo, sus sabores son completamente opuestos. El sabor nos recordó al de la toronja o pomelo pero más ácido y menos amargo. Es muy refrescante y sabrosa, aunque más vale que no muerdas su semilla ya que su amargor es bastante intenso.

Racimo de rambai

Rambai

Jackfruit

En español se conoce como jaca y es, de todas las que hemos probado, la que más nos ha sorprendido. No sabríamos cómo explicar su sabor, aunque nos atrevemos a decir que sabe a una mezcla de mango, banana y maracuyá. Tiene una carne muy firme, que se puede deshilachar y no es nada jugosa. Se dice que la jackfruit es la fruta más grande del mundo y se pueden llegar a encontrar ejemplares de hasta 50 kilos.

El fruto por fuera es verde y tiene una especie de espinas gordas. Al abrirlo se extraen sus frutos, que son amarillos y muy brillantes. Suele venderse ya pelada y preparada en bandejas, ya que sacar el fruto puede ser muy engorroso.

Jackfruit entera
La fruta entera
Jackfruit
La jackfruit está llena de muchos gajos como este

Snake fruit

Como su nombre en inglés lo indica, esta fruta pareciera estar recubierta de piel de serpiente. Dentro guarda unos gajos amarillentos, con sabor entre ácido y dulce; a veces, nos recordaba un poco al sabor del mango, pero con un fruto mucho más firme y hasta crocante. También se convirtió en una de nuestras favoritas.

Snake fruit

Snake fruit sin piel

Dragon fruit o pitahaya

Aunque la pitahaya ya la había probado en España, solo la comí una vez. Aquí hemos tenido oportunidad de comerla con regularidad ya que se encuentra con muchísima frecuencia. Es, para nosotros, una de las frutas más bonitas que existen, gracias a su piel color fucsia y el contraste que hace con su carne blanca con semillas negras. También se encuentra una variedad que no es blanca sino violeta o fucsia por dentro. El sabor es bastante suave, de hecho, hay algunas que no saben a casi nada, aunque si está bien madura es muy dulce y sabrosa. Recuerda mucho a un kiwi, aunque sin ser ácida.

Pitajaya o dragon fruit

Pitahaya fucsia

Hay otras frutas que hemos encontrado en el sudeste asiático que nos han hecho dar un salto a nuestra infancia en el Caribe. Las comíamos de niños y teníamos mucho tiempo (por no decir años) sin probarlas de nuevo. Es el caso de:

Carambola o star fruit

Una fruta refrescante, ácida y muy fotogénica. Al cortarla tiene forma de estrella, de allí su nombre de star fruit en inglés. También se le conoce como “tamarindo chino” en otros lugares.

Star fruit

Star fruit cortada a la mitad

Ciruela de Java o Java plum

Esta fruta en realidad la conocemos como “uva de playa” en Venezuela. No estamos seguros de su nombre real, pero apenas la vimos la identificamos. La encontramos en un mercado de frutas de Singapur y nunca llegamos a saber con qué nombre se le conoce en estos países. A simple vista parece una aceituna negra, pero es más como una uva. Es ácida y jugosa y tiene la particularidad de teñir la boca de violeta. Su jugo es bastante astringente pero delicioso.

Java plum

Java plum

Custard apple

La custard apple o sugar apple pertenece a la familia del anón y la chirimoya, esa que tanto se consume en España. Todas estas frutas tienen un sabor muy parecido al de la guanábana. Su pulpa es muy cremosa y más que una fruta parece un postre.

Custard apple

Custard apple o chirimoya

Custard apple o chirimoya

Guayaba

Esta es otra de las frutas que nos hizo recordar nuestra vida en el trópico venezolano. La variedad que conocíamos es la de carne color rosa, sin embargo, en Tailandia solo vimos las de pulpa blanca. El sabor es parecido pero la carne es más firme y no tan dulce. Allí la suelen comer cuando no está muy madura, con una mezcla de azúcar y chile en polvo, lo cual me recordó a la mezcla de mango verde con sal tan popular en Venezuela. En Indonesia, por su parte, solo vimos las rojas.

Thai guava

Pink guava

Durián

No podíamos dejar de lado esta fruta tan misteriosa y de la que todos hablan cuando visitan Asia. Es tan particular que decidimos dedicarle un post aparte a este manjar asiático.

Y por último, dos frutas que ya se encuentran en casi cualquier lugar del mundo y que hemos comido infinidad de veces pero que no podíamos dejar por fuera porque son las máximas embajadoras de las frutas tropicales en el mundo: la piña y la papaya o lechosa (escrito también “lechoza”).

Los árboles de papaya abundan en Malasia, Indonesia, etc., y en Tailandia es una fruta muy preciada. No solo la consumen madura sino también cuando está verde, empleándola en uno de los platos más representativos del país: la papaya salad.

Papaya en Tailandia
Lechosa roja tailandesa
Thai papaya salad
Ensalada de papaya verde

Y qué decir de la piña, esa refrescante y diurética fruta, a la cual visten de gala tallándola y haciéndola aún más guapa y provocativa.

Frutas tropicales. Piña o ananás

Esto es solo una muestra de la gran variedad de frutas que hay en el Sudeste Asiático y en el trópico en general. Por supuesto que se quedan muchas por fuera, pero ¡no alcanza el tiempo para probarlas todas!

Sabores de Tailandia

Comer en Tailandia es subirse a una montaña rusa de sensaciones; la intensidad de los sabores es indiscutible. En este país sienten fascinación por la comida bien aderezada, los caldos suntuosos y las carnes tiernas. El tailandés también es un claro fanático del azúcar, tanto así, que es común ver cómo enriquecen sus platos salados con unas buenas cucharadas dulces.

Pareciera que todo girara en torno a la comida. Es bien sabido que Asia es el paraíso gastronómico para cualquier foodie y ahora que hemos podido vivirlo, no dudo un segundo de que es así. Hay comida en cada esquina, ollas y fogones encendidos desde tempranas horas de la mañana hasta bien entrada la noche. Hay restaurantes debajo de puentes, en callejones escondidos y taponando todas las aceras principales.

Puesto de comida callejera en Tailandia
Puesto de comida callejera en Tailandia

Nunca faltan en el centro de cualquier mesa los aderezos, sin los cuales, ningún plato pareciera tener sentido; chiles, salsa de pescado, vinagre, azúcar, cacahuete. El dicho bien dicta que donde fueres haz lo que vieres, así que hay que estar preparado para coger las cucharillas y llenar de sabores extras tu comida como lo hace un buen local.

Olor a curry, guisos sedosos a base de leche de coco, rotis heredados de otras culturas, dulces glutinosos, frutas coloridas, dim sum chinos; todo esto y más encontrarás en esta joya del sudeste asiático.

El arroz es el gran rey y cuando no está frito en el wok con un montón de ingredientes, está bañado con potentes salsas. Los noodles también juegan un papel fundamental en la gastronomía y puedes elegirlos de arroz, de trigo, planos, finos, tostados o frescos.

Noodles tailandeses
Los tan consumidos noodles

Los ingredientes crudos están siempre en la mesa. No importa que tan pesado sea un plato, la presencia de un vegetal, como puede ser pepino, judías verdes o calabacines, es clave. Tiene sentido que después de varias cucharadas de un picante y poderoso curry, te lleves a la boca algo ligero y suave para refrescarte el paladar.

Las frutas son un mundo aparte en el Reino de Siam y  merecen un apartado solo para ellas. Hay que recordar que Tailandia es un país tropical lo cual lo convierte en un paraíso frutal.

Viniendo de occidente, una de las diferencias culturales más marcadas es qué se come a cada hora del día. En Tailandia, son pocos los platos que tienen “horario fijo”, queriendo decir con esto que puedes comer desde pollo frito en el desayuno hasta fruta fresca para la cena. Mi percepción es que el tailandés come simplemente cuando tiene hambre y aquello que le apetezca en el momento. Son muy abiertos a la hora de comer, y si bien es cierto que las sopas abundan en el desayuno, por ejemplo, puedes comerla a cualquier hora del día.

Dim sum tailandeses
Dim sum al vapor en un mercado callejero

No quiero pecar de exagerada, pero ningún plato de este país nos defraudó. Nunca, en 2 meses que estuvimos probando todo lo que podíamos, encontramos algo que no repetiríamos. De hecho, sentimos una especie de “morriña” o “guayabo” si cabe, cuando recordamos los sabores tailandeses. Nos embriaga el miedo de no poder encontrarnos de nuevo con la fragancia de cada plato thai y esa alegría en el paladar que significa comer en Tailandia.

Aquí una muestra de algunos de los platos que tuvimos la suerte de probar:

Khao Pad: arroz frito estilo tailandés. Hay varias maneras de presentarlo, con un huevo frito por encima, dentro de una piña o envuelto en una tortilla muy fina. Aunque el arroz frito lo asociemos siempre a la comida china, en Tailandia es también muy popular pero su sabor es diferente. Utilizan menos salsa de soya, arroz jazmín en vez de arroz tradicional e ingredientes más frescos como el cilantro.

Arroz frito tailandés con anacardos y huevo frito
Arroz frito tailandés con anacardos/merey y huevo frito
Arroz frito envuelto en tortilla
Arroz frito envuelto en tortilla

Phanaeng o Panang curry: curry suave con base de leche de coco, hojas de lima, azúcar de palma y salsa de pescado. Es uno de nuestros grandes favoritos.

Panang curry de pollo con arroz jazmín
Panang curry de pollo con arroz jazmín

Massaman curry: es más parecido al curry que se encuentra en la India ya que al igual que allí se utilizan muchas especias secas. Es típico del sur de Tailandia y muy popular entre la comunidad musulmana; de hecho, la palabra “massaman” significa “musulmán”. El guiso suele llevar patatas, cacahuetes y salsa de tamarindo.

Massaman curry con gambas
Massaman curry con gambas

Yellow curry: es uno de los más famosos y es muy común encontrarlo en restaurantes de comida thai fuera de Tailandia. Al igual que los anteriores, su base también es la leche de coco.

Thai yellow curry
Yellow curry o curry amarillo tailandés

Khao Soi: sopa con caldo a base de curry y leche de coco, trozos de pollo y fideos gruesos de trigo. La sopa se corona con más fideos pero en este caso están tostados. Es popular en la zona norte del país y la mejor la encontramos en la ciudad de Chiang Mai.

Khao Soi tailandés
Khao Soi en Chiang Mai

Sai Ua: es una salchicha también típica de Chiang Mai, hecha a base de cerdo y aderezada con un montón de especias, lemongrass o citronela y hojas de lima. La asan a la parrilla y es muy común encontrarla en los mercados callejeros.

Sai Ua, salchicha típica de Chiang Mai
Sai Ua, salchicha típica de Chiang Mai
Sai Ua sausage Chiang Mai
Venta de salchichas en mercado de Chiang Mai

Sopa de fideos con red pork: el cerdo asado es muy común en Tailandia y una de las formas más populares de hacerlo es marinarlo en salsa barbacoa antes de asarlo. De allí proviene ese tono rojizo y el nombre por el cual se conoce.

Sopa de fideos con cerdo rojo asado
Sopa de fideos con cerdo rojo asado

El cerdo asado también puede comerse servido con salsa agridulce y acompañado de arroz jazmín.

Cerdo asado al estilo tailandés con salsa agridulce y arroz
Cerdo asado con salsa agridulce y arroz

Mango sticky rice: uno de los postres estrella de Tailandia. Se encuentra sobre todo en el norte del país y consiste en un arroz glutinoso dulce, acompañado de mango fresco y leche de coco endulzada. Es una verdadera delicia. El arroz utilizado para este postre es una variedad específica llamada sticky rice ya que se vuelve pegajoso cuando se cocina.

Mango sticky rice
Mango sticky rice

Definitivamente, comer en Tailandia es una experiencia inolvidable. Su gastronomía es inmensamente rica y merece dedicarle mucho más tiempo. Si algo nos llevamos de este país, son sus sabores explosivos.

Un paseo por el mercado flotante Khlong Lat Mayom

Los mercados flotantes de Bangkok siempre figuran de primeros en las listas de lugares para no perderse en esta ciudad. Ya de por sí los mercados municipales en cualquier país del Sudeste Asiático son un goce y una fiesta para los sentidos, pero si además de todo lo que puedes conseguir en ellos le sumas una locación rodeada de agua, barcas y naturaleza, tendrás un lugar de ensueño.

Barcas en el Khlong Lat Mayom
Señoras vendiendo productos en sus barcas

El Klong Lat Mayom no es de los mercados flotantes más famosos, sin embargo, elegimos ir a este justo por su carácter poco turístico. Está a unos 9 kms de Bangkok y es muy visitado por locales. La mayor parte del mercado no está sobre el río, sino alrededor del mismo, así que no se muestra la típica imagen de postal con decenas de barcas llenas de productos. Sin embargo, sigue siendo un mercado flotante muy bonito, digno de visitar y, lo mejor de todo, sigue manteniendo su autenticidad.

Paseo por el Khlong Lat Mayom
Señora en barca por el río que rodea el mercado

Una de las mayores atracciones de este mercado son sus paseos en bote que incluye un recorrido por los canales y la visita a un pequeño poblado a orillas del río. Es una gran experiencia acercarse a los locales de la zona, ver sus casas tradicionales y empaparse de cómo viven sus habitantes.

Vistas del río
Vistas del río
Casas tradicionales tailandesas
Casas tradicionales tailandesas

La oferta de comida es muy variada. Se encuentran platos para todos los gustos, zumos frescos, snacks, galletas y postres como la famosa candied cassava, o yuca caramelizada, que tanto gusta a los tailandeses.

Candied cassava
Yuca o mandioca caramelizada

Uno de los platos estrella del mercado flotante es el pescado a la parrilla servido sobre hoja de plátano; lo recubren primero con una gruesa capa de sal y luego lo cocinan sobre las brasas. Si rodeas el mercado te encontrarás con la parte de atrás de algunos locales donde podrás ver cómo lo preparan. Probamos también el agua de coco endulzada con azúcar moreno y servida en unos vasos hechos de bambú.

Pescado a la parrilla en el mercado Khlong Lat Mayom
El plato estrella: pescado a la parrilla
Snack tailandés
Venta de snacks típicos tailandeses

Si estás en Bangkok o planeas ir, es una experiencia muy recomendable. Puedes echarle un vistazo a nuestro post de ¿Cómo llegar al Khlong Lat Mayom? si necesitas más información.

 

 

¿Cómo ir desde Bangkok a Ayutthaya?

La ciudad de Ayutthaya está ubicada a unos 80 kms al norte de Bangkok. Antiguamente fue la capital del Reino de Siam y hoy en día es una ciudad histórica donde se pueden ver algunas de las ruinas más bonitas de todo Tailandia. Es un lugar imprescindible si se está viajando por este país.

Visitar Ayutthaya es muy fácil. Existen muchas excursiones de un día y cientos de agencias que intentará venderte un tour. Sin embargo, nosotros decidimos ir por nuestra cuenta y no nos arrepentimos. Además de ahorrarte dinero, podrás organizar la visita como más te convenga y tomarte el tiempo que quieras para hacer fotos.

¿Cómo ir a Ayutthaya desde Bangkok?

(Nota: todos los precios son de diciembre de 2015)

Hay varias opciones. Puedes coger una mini van que te llevará por unos 80-100 TBH y salen desde el Victory Monument. También hay buses y tren; nosotros decidimos ir en tren ya que era la opción más barata y además, interesante.

Tren Bangkok – Ayutthaya: salen desde la estación de Hua Lamphon y un billete cuesta 20 TBH por persona (40 TBH ida y vuelta) en 3ra clase. Es un vagón sin aire acondicionado y sin puestos numerados. Hay billetes para 2da clase pero la diferencia de precios es abismal; ya que a diferencia de los 20 que pagas en 2da clase, en 3ra pagarás 245 TBH. Creemos que no vale la pena gastar tanto por un viaje de una hora y media. Además, los asientos de 3ra clase no están tan mal, las ventanas van abiertas y puedes “refrescarte”.

Nosotros salimos en el tren de las 8.30 am para aprovechar el día. Ya por la tarde estábamos de vuelta en Bangkok, así que hacer el viaje ida y vuelta el mismo día es completamente factible.

Tren Bangkok - Ayutthaya
Dentro del tren

Al llegar a Ayutthaya, apenas sales de la estación, podrás ver tiendas que ofrecen alquiler de bicis y motos. Recorrer las ruinas andando puede ser muy engorroso ya que abarcan varios kilómetros y hace bastante calor. Sin embargo, te recomendamos que no alquiles nada apenas llegues porque primero tendrás que cruzar el río que atraviesa la ciudad para llegar a las ruinas, así que lo mejor es alquilar el medio de transporte que elijas después de cruzar al otro lado. La barca que te llevará a través del río pasa con bastante frecuencia y se tarda un par de minutos. El precio es de 10 TBH ida y vuelta por persona.

Para llegar al muelle y tomar la barca, solo tienes que ir por la calle que está frente a la estación de tren y recorrerla toda hasta el final. No hay pérdida, además, es un sitio muy turístico y seguro no serás el único que esté allí queriendo ir a las ruinas. También los locales podrán guiarte.

Alquilar la bici es muy fácil; solo dejas que hagan una fotocopia de tu pasaporte, pagas 40 TBH por persona y listo, ya tienes bici por todo un día para que salgas a explorar. También puedes alquilar una moto y para ello debes mostrar tu carnet de conducir. Las motos están alrededor de los 150-200 TBH.

Hay varios templos para visitar en Ayutthaya y en el lugar donde alquiles la bicicleta o moto seguro te darán un mapa con todo lo que hay para ver. Nosotros decidimos entrar solo a dos, el Wat Maha That y el Wat Chaiwatthanaram y pagamos 50tbh por persona en cada uno. Ambos son espectaculares pero si tenemos que quedarnos con uno sería con el Chaiwatthanaram (es el que está más alejado del centro de la ciudad). Muchas de las ruinas también se pueden ver sin necesidad de pagar entrada mientras recorres la ciudad.

Wat Chaiwatthanaram en Ayutthaya
Wat Chaiwatthanaram
Si quieres ver más fotos de este impresionante lugar puedes hacerlo en nuestra ruta gráfica a través de las ruinas de Ayutthaya.